Posteado por: clamoli | junio 9, 2008

Cuentos que vienen a cuento

1-11-2005 03:35:24 
Artículo del ABC.ES
TEXTO: R. BARROSO FOTO: SIGEFREDO
MADRID. Hadas, brujas, lobos o príncipes esconden tras sus tules, sombreros o pelajes todo un mundo de significado y de valores. Los niños se identifican con los personajes de sus cuentos permitiéndoles expresar sus deseos o sus miedos, o encontrar un «aliado» a la hora de compartir sus problemas. Por eso, junto con las historias de siempre, surgen otras que se ajustan a una nueva realidad a la que el niño tiene que hacer frente: el divorcio de sus padres, el nuevo novio de su madre, el amigo inmigrante, nuevas situaciones en la escuela…

No se trata de relevar a Caperucita Roja, a Blancanieves o a los Tres Cerditos, ni de acabar con el significado que estos relatos contienen, sino de crear nuevas historias acordes a muchos de los problemas que niños, padres y educadores encuentran día a día. Un nueva visión del cuento que conocen bien Eduard Estivill y Montse Doménech, autores de la obra «Nuevos cuentos para antes de ir a dormir» (Planeta), que recoge un total de 29 relatos que «contienen un plus educativo para tratar determinados problemas, dudas e interrogantes concretos que los hijos pueden plantear».

Espacio para compartir

«Los cuentos no pretenden ser una pastilla que cure el problema -explica Estivill-, pero sí resultan una herramienta práctica para que los padres puedan educar mejor a sus hijos». La búsqueda de un espacio en el que compartir la lectura con los niños es clave. Después de un duro día de trabajo no se trata de llegar a casa y leer sin más el cuento que solicita el pequeño. «Se trata de compartir -señala Doménech-, porque además de los conceptos pedagógicos lo importante es el contacto directo y diario con el niño». Porque sin los padres, cuidadores, maestros, abuelos… la labor educativa del libro no sería posible.

Estivill -responsable de la Unidad de Alteraciones del Sueño del Instituto Dexeus de Barcelona- señala que los nuevos descubrimientos científicos sobre cómo aprende a dormir un niño indican que el estado de relajación previo al sueño es básico y necesario. «En ese tiempo de relax que dura entre diez y veinte minutos es cuando explicar o leer cuentos juega un papel importante», precisa. No obstante, conviene evitar que el pequeño se duerma mientras escucha el relato, ya que si vuelve a despertarse reclamará el cuento para volver a dormirse. Así, el momento más adecuado para leer es después de la cena y un cuento cada día es suficiente a pesar de que el niño pida más. «Los cuentos son para proporcionarle afecto y tranquilidad. No para que los niños se duerman», insiste Estivill.

A pesar de que el poder de los cuentos reside en que los mensajes, valores o principios que contienen están encubiertos, de manera que los niños se benefician de forma inconsciente, los autores han querido ayudar a los padres en su labor educativa. Todas las historias están acompañadas de una pauta pedagógica que trata los aspectos más importantes e interesantes relacionados con cada uno de los problemas abordados. No obstante, y al margen de pautas y recomendaciones, los padres también han de tener en cuenta que los relatos son un material vivo que se puede amoldar a los hijos, a su edad o a su lenguaje.

Monstruos y aerolitos

Padres y educadores han de tener en cuenta que las dudas, esperanzas o problemas de los pequeños van cambiando. «El niño que hoy teme a los monstruos mañana sufrirá el conocido shock a causa del nacimiento de un hermano, y el que es desobediente puede que luego obedezca pero sea un chico solitario, y el que temió que la Tierra chocase con un aerolito es probable que en otra etapa de su crecimiento sea un niño inapetente…. sin que unos problemas tengan que ver con otros porque se trata de etapas diferentes del crecimiento», señalan los autores.

Hoy día, los cuentos pueden adaptarse a los diferentes problemas. Los hay pedagógicos, que sirven para enseñar hábitos saludables; terapéuticos, si llegan a ser capaces de «curar» sentimientos negativos o penas interiores, como la separación de los padres o el nacimiento de un hermano; consoladores, que son útiles ante la muerte de un ser querido o un animal; desmitificadores, que sirven para reírse de los «cocos» de los pequeños; de ánimos y realización personal, como el caso de los niños superdotados o solitarios…

Los cuentos se convierten así en una importante herramienta educativa que, además de promover el gusto por la lectura en los más pequeños, ayuda a resolver conflictos que más tarde pueden ser difíciles de solucionar.


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